Que si tu apellido, que si el mío mejor

A estas alturas os supongo a todos conocedores de la polémica generada en España respecto a la reforma sobre los apellidos. Personalmente me parece bien que se pueda elegir (aunque esto es posible en España desde 1999) pues a todos, o a muchos, nos gustaría perpetuar nuestro apellido, si bien veo inconvenientes que habría que salvar. Lo cierto es que resultaba muy práctico para según qué cosas (trámites legales y policiales, búsqueda de familiares ante un accidente, etc) la seguridad de saber que el primer apellido sólo podía ser uno, el del padre. Pero lo que me llama poderosamente la atención es que en caso de desacuerdo se elija por orden alfabético.

Pero ¿a quién se le ha ocurrido tal solución?

Que alguna hay que dar, esta claro, y a bote pronto a mí no se me ocurre la idónea, pero es posible que sea mejor la tan socorrida y vieja de la moneda al aire –o cualquier otro sistema de sorteo-, pudiendo dar fe del resultado el propio funcionario del Registro Civil de turno.

Es que lo de tirar del abecedario… Siempre uno de los progenitores contará con ventaja a la hora de entablar la discusión con el otro progenitor sobre el primer apellido para el churumbel, y eso sin tener que poner cara de póquer (o sí). Y luego está lo de los apellidos que, según ciertos estudiosos del tema, podrían llegar a desaparecer…

En definitiva, que está muy bien lo de equiparar condiciones y derechos para ambos sexos, aunque hay otras cuestiones más importantes por donde merece más la pena empezar o continuar (léase “El mal llamado permiso de maternidad” en este mismo blog), pero al menos sería de agradecer un poquito más de rigor.

NOTA a 04/05/2011:

Acabo de enterarme de la noticia según la cual un funcionario decidirá el orden de los apellidos si no hay acuerdo. Bien. Me parece una medida algo mejor que la del alfabeto, pero lo que no acaba de convencerme es que la persona en cuestión lo decidirá “atendiendo siempre al interés superior del menor“. Lo entiendo para los casos en que por el orden de los apellidos pudiéramos tener dulces bebés llamados “Evaristo Piernabierta Zas” o “Eva Fina Segura” (que ya tendrían mala baba los padres en un caso así no ponerse de acuerdo…), pero ¿cómo narices va a decidir el funcionario entre dos apellidos de lo más normales en función del interés del menor?

En fin… ¿tendremos tercera entrega?

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