El Código Penal y la divulgación no autorizada de grabaciones o imágenes íntimas.

El pasado mes de noviembre, a raíz de lo acaecido en la Universidad de Deusto, publiqué en este blog la entrada titulada “Transmisión, obtención y difusión de fotos íntimas y la expectativa razonable de intimidad“. La conclusión que quise transmitir en ese post era que cabía apreciar responsabilidad penal de quien obtuviera imágenes íntimas de una wifi pública, a pesar de que ésta sea un entorno abierto y por lo tanto no seguro para transmitir datos sensibles pues éstos quedan “a la vista” de cualquier usuario de dicha wifi.

En esa ocasión no me detuve en analizar con detalle si existe o no responsabilidad penal de la persona a la que la víctima o el perjudicado ha facilitado directamente (consintiendo por tanto en la obtención) las imágenes, y que posteriormente las difunde. Muy brevemente expuse que en mi opinión, aunque sí podemos estar ante un ilícito civil, tal persona no podría ser castigada penalmente conforme al Código Penal vigente. ¿Por qué? Porque siempre había entendido que, en resumen, para que la posterior divulgación de esas imágenes pudiera ser considerada delito, era necesario haberlas obtenido a su vez de manera ilícita. Además, si no fuera así ¿qué sentido tendría la reforma del Código Penal que se ha anunciado precisamente al respecto?

Sin embargo, para otros compañeros esta cuestión no estaba tan clara. De hecho, para mí, a día de hoy tampoco lo está, puesto que además existe alguna sentencia en sentido contrario al aquí explicado. Para no extenderme demasiado véase mi propio comentario en el post citado. Desde entonces es algo sobre lo que no he dejado de dar vueltas (ojo, tampoco me quita el sueño, no me toméis por una psicópata del Derecho, o algo así).

Hoy me encontrado con un artículo publicado en la revista digital El Derecho, que quizá puede arrojar algo de luz al respecto: “¿Debe reforzarse la tutela del derecho a la intimidad mediante la reforma del Código Penal, en los supuestos de difusión de imágenes o grabaciones de carácter reservado?” En él abordan la cuestión cuatro magistrados y un fiscal, y me ha parecido conveniente compartirlo porque, a parte de que no hay mucho material sobre el tema, me ha sorprendido la coincidencia en sus opiniones. Resumidamente se acaba concluyendo que la conducta es atípica (existe una láguna) y por lo tanto no puede castigarse penalmente a quien difunde este tipo de imágenes si las obtuvo con consentimiento de la víctima.

Y vosotros, ¿qué opináis?