No todo es (sólo) Protección de Datos.

Tengo la sensación de que últimamente estamos aplicando la LOPD por encima de nuestras posibilidades… Entiéndaseme bien: A los datos de carácter personal y a su protección hay que darle la importancia que tienen, que es mucha, más de lo que suele valorarse por el común de los mortales, pero a veces tratamos cualquier problema ya casi exclusivamente desde la perspectiva de la protección de datos de carácter personal.

Estas reflexiones (pues no son más que eso, reflexiones) llevan un tiempo rondándome la cabeza por distintos motivos y recientemente dos sucesos me las han refrescado, si bien pido encarecidamente al lector que no se quede en estas dos anécdotas, que simple y casualmente me han movido a pensar en ello de nuevo, y en absoluto ninguna es motivo de queja por mi parte, y acierte a comprender lo que trato de explicar.

Hace poco leí un artículo del abogado Eduardo Lagarón en diariojurídico.com sobre la posibilidad de que la policía “patrulle” las redes sociales. El análisis de Eduardo me parece acertadísimo y recomiendo a todos su lectura, pues no puedo estar más de acuerdo con él. Pero hizo que afloraran estas reflexiones, pues el caso es que automáticamente recordé a “El Lobo” y, la verdad, no me imagino analizando la actuación de este “topo” desde el punto de vista de la protección de datos de carácter personal. Obviamente no es el mismo caso. No, nada que ver (por eso ruego no fijarse en lo anecdótico). Pero sí creo que, sin desmerecer en nada el estudio relativo a la protección de datos, habría más cuestiones que tratar, y es que un policía “infiltrado” en una red social puede obtener información muy valiosa para sus fines sin que necesariamente se produzca vulneración alguna sobre la privacidad de los investigados. Imaginemos que éstos utilizan cuentas falsas, donde no facilitan ningún dato personal, pero sí sobre acciones que piensan llevar a cabo.

Hoy me han vuelto a “molestar” estas reflexiones al leer la noticia de que la AEPD ha archivado la denuncia formulada por FACUA respecto a la supuesta revelación en Facebook de mensajes privados de sus usuarios. Finalmente no eran tales mensajes privados, como bien explica Leandro Núñez, también en diariojuridico.com, y no se ha producido ninguna vulneración de la privacidad de los usuarios de Facebook (todos tranquilos). Pero, ¡caray!, ¿y si hubiera sucedido? ¿No estaríamos más bien o, mejor dicho, también ante un caso de infracción del secreto de las comunicaciones (igualmente propio de la esfera de la intimidad)? Probablemente en muchos de los casos que llegarían a la AEPD, de producirse tal revelación de mensajes privados, habrían salido a la luz cuestiones íntimas pero no necesariamente, o no en exclusiva, datos de carácter personal.

Es claro que la Agencia puede intervenir ante una carencia o quiebra en las medidas de seguridad necesarias para garantizar la seguridad de los datos. Pero en mi opinión, de haber sido cierta la denuncia de FACUA, el incidente me parecería de mayor gravedad aún, pues no sólo estarían en juego datos personales, sino la “plena intimidad” de los usuarios de Facebook. Es como esos casos en que se abren perfiles falsos en redes sociales, o se publican anuncios falsos sobre terceras personas, con la clara intención de dejarlas en el mayor de los ridículos. Pues sí, hay datos personales de por medio, pero qué pasa con el honor de esas personas.

Es maravilloso contar con un sistema específico para proteger nuestros datos personales, pero por favor que ello no nos lleve a menospreciar u olvidar el resto de elementos que conforman nuestra intimidad y que son igualmente merecedores de protección. Con todo esto quiero decir que la intimidad de un individuo va mucho más allá de lo que son sus datos de carácter personal, que un abuso siempre es un mal uso y que nuestra intimidad tiene otros cauces de defensa y protección en muchos casos más adecuados que la de los datos personales, aunque, claro, normalmente también más costosos…